viernes, 23 de octubre de 2009

¿20 no es nada?

Esta Alta es la número 20, esto quiere decir que hace ya cuarenta meses que viene circulando por todo el país, por nuestros colegios, nuestras casas. Más de 3 años de ALTA REVISTA, que no hubieran sido posibles sin la ayuda, colaboración, participación y, sobre todo, el interés y el entusiasmo de los chicos que escribieron todo este tiempo. Algunos de esos que venimos escribiendo, hoy nos sentimos un poco grandes y con ganas de dejar lugar para que otros puedan aprovechar el espacio de ALTA…¡Lo que no quiere decir que lo vayamos a hacer! ;-)


A pesar de que tengo 20 años, me sigo sintiendo un joven, un adolescente, un niño, y quiero escribir y opinar, sea de cosas tan lejanas a mí como lo que pasa en China como de aquello que me pasa todos los días. Me parece que lo bueno de estar creciendo y poder decir lo que uno piensa (aunque a veces parezca que no tiene sentido, o que todo el mundo te va a llevar la contra) es que suma, aporta una nueva mirada a los problemas y a los hechos de hoy. Y siempre hacen falta nuevas miradas, vueltas de tuerca, ideas, ideas, ideas. Y los jóvenes las tenemos, y tenemos, también, muchas ganas y muchas energías; eso nadie lo puede discutir. Se podrá decir que estamos desinteresados, que nos pasamos el día frente a la computadora, etc., etc., pero sabemos que cuando algo realmente nos interesa, que cuando algo realmente nos importa, nos preocupamos y tenemos toda la fuerza y todas las ganas necesarias para decir, para hacer y para denunciar lo que está mal.

Esperamos que Alta pueda seguir siendo un lugar donde todos los jóvenes usen esas ganas, para decir lo que haya que decir, para encontrar un espacio de respeto, de intercambio. Porque solo hablando pensamos, y solo pensando avanzamos, sigamos compartiendo, sigamos debatiendo.

Diego González Prieto

sábado, 5 de septiembre de 2009

¿Por qué los argentinos miramos tanto al pasado?

Si miramos sólo para atrás, nos pasa la vida por delante

Si bien conocer el pasado es entender el presente, no debemos, como ciudadanos argentinos, vivir el hoy con los ojos enfocados siempre en el ayer. Empeñándonos en memorizar los hechos acontecidos décadas atrás, hemos generado una bronca tal que nos impide comprender el contexto en el que todo ocurrió. ¡Basta de excusas! ¡Basta de echar culpas y criticar! Este tópico trasciende las ideologías políticas, pues nunca han faltado las denuncias tanto a Perón como a Menem, personalidades polémicas que ya han desaparecido, dejando en nuestras manos un país que nunca pudimos cambiar. ¿Cuál es entonces nuestra opinión sobre Alemania, que tras haber estado en ruinas y haber sufrido más de treinta y ocho millones de muertes, se ha levantado y hoy es una potencia? No resultaría extraño que hoy hayan dejado de asociar al argentino con el buen vino y el asado para identificarlo con la falta de autocrítica.

Siempre ha sido más fácil esquivar la mirada y desentendernos de la introspección. El rechazo a los valores ha dejado de ser contracultura y se ha convertido en cultura.

¿Por qué no nos proponemos cambiar estos hábitos en los que la crítica es tirana, para dejar de preocuparnos y empezar a ocuparnos? Comencemos a hacer. En este país en donde la utopía de vivir sin justicia se ha convertido en algo probable, si no real, habría que olvidarse de señalar a los tres poderes constitucionales y dar lugar a que podamos contagiarnos unos a otros la idea de progreso. Levantemos la frente. No seamos fracasados. No seamos mediocres. Si no es por el prójimo ni para demostrarle al mundo que en Argentina se puede vivir mejor, hagámoslo, por lo menos, para convencernos de que podemos superarnos, pero hagámoslo. No nos quejemos. Animémonos a cambiar.

Intentemos que el tan aclamado “Carpe diem” y la ley del menor esfuerzo dejen de ser un emblema de nuestro orgullo. Busquemos lo mejor para nosotros, los jóvenes. Para nosotros y para los que vienen. Es hora de mirar hacia el futuro.

Seguramente, a quienes nos contaron la historia de los setenta, no hemos recibido razones que justifiquen aquellos hechos. Seguramente también, cuando nuestros bis abuelos inmigrantes y trabajadores llegaron al país, el éxito era moneda corriente. Seguramente, si nos enfocamos en educar y en aprender, en trabajar y en que nos trabajen, el país volverá a ser lo que en un momento fue: un éxito. Que nos de orgullo decir que somos argentinos. Que a la Argentina no la reconozcan únicamente por Messi y Maradona. La solución no es mudarse, la solución es progresar. No dejemos que la vida nos pase por delante, seamos protagonistas. ¡Empecemos ya!

¿ESTÁS DE ACUERDO CON LA IDEA DE PERDONAR RENCORES Y ARRANCAR PARA ADELANTE?

¿CÓMO CREÉS QUE PODÉS SUMAR DESDE TU LUGAR?

jueves, 2 de julio de 2009

La Pochoclera

¿FUISTE AL CINE?

¿QUÉ TE PARECIÓ LA ÚLTIMA PELÍCULA QUE VISTE?
Tenés 3 líneas para contarnos


miércoles, 17 de junio de 2009

Cambios - Transformaciones - Sorpresas

¿VOS TENÉS MIEDO A LOS CAMBIOS?
Alguna gente teme a lo desconocido, a salir de lo habitual, y por mucho que algunos digan que se cansan de la rutina, no se imaginan fuera de ella.
¿A VOS, qué cambios te gustan, te asustan, los buscás o les escapás?


Acá una reflexión de Mercedes Arana:

Hay distintos tipos de cambios pero al final todos se refieren a lo mismo, a una transformación de la actitud, de la vida, de la rutina, del clima. Pueden tener diferencias pero todas llegan al mismo término: CAMBIO. Esta metamorfosis en la actividad que se lleva a cabo no se puede clasificar, desde mi punto de vista no es buena ni mala, todos tienen características de ambas partes.

Las personas desde que nacen hasta que mueren sufren cambios, a veces por decisión propia y otras simplemente ocurre.
No es posible evitarlo...


¿Qué opinás?

martes, 21 de abril de 2009

La sonrisa

Por Mercedes Arana, 17
Una sonrisa lo dice todo, es bueno tenerla en la cara y que los demás también la lleven. Sé que es difícil cuando se tienen obligaciones y responsabilidades, ya que son hechos que a veces no ayudan a que esta figura se vea representada en los rostros de algunas personas. Pero existen quienes saben sonreirle a la vida. Sí, de esas soy yo... aunque a veces se complique, ¡Trato de aprender que no todo siempre sale como uno quiere! Tampoco esta bueno tapar la realidad cegándose totalmente, como muchos hacen. Para poder sonreír hay que sentirlo y no hay que hacerlo como una máscara únicamente para satisfacer a los demás.


¿Cuánto sonreís? ¿Quién es la persona que más sonrisas sinceras te roba en un día? ¿Podemos sonreir más, y hacer sonreir a los otros?

miércoles, 8 de abril de 2009

¿Qué es y debe ser Alta?


Estamos empezando a armar esta Alta revista y les tengo una breve reflexión:


Los temas sobre los que escribimos en Alta son interesantes y muy informativos. Muchos de ellos hablan de cosas que desconocíamos o permiten poner una opinión en papel y verla circular.


Pero lo que me parece importante recordar es que Alta es un lugar de expersión, un lugar para que nosotros hablemos de nosotros, de lo que está bien y lo que está mal, de lo que nos molesta, de lo que haríamos si pudiéramos tener la oportunidad de cambiar algo. De nuestras esperanzas y expectativas así como de nuestros miedos. De las personas a quienes admiramos o con las que discutimos.


Lo que digo es que intentemos hacer de Alta más un lugar personal, nuestro, de los jóvenes. Conversemos con gente del país, con los chicos que leen la revista.
Traigamos las preocupaciones del día a día y plasmémoslas en nuestros textos. Juguemos. Pensemos y hagamos pensar.


Por ahí piensen que no es necesario que les recuerde esto, o por ahí que lo que nos pasa a cada uno individualmente en nuestras vidas no tiene ningún tipo de valor para los demás. Por eso les pido que busquemos, y que hagamos una Alta más nuestra.

Diego González Prieto

martes, 10 de marzo de 2009

Viajes Exóticos

Por Jason Mayne, 20

Hay que ser curioso. Esa es mi sentencia, no solo para la búsqueda de lugares adonde pasar unos días placenteros, sino en general. Pero con respecto a los destinos, me parece que si uno sale de los lugares convencionales, de esos lugares uno ya conoce sin ni siquiera haber ido puede ser más interesante.

Muchas veces no hace falta contar con un mucho dinero, simplemente ganas de aventurarse, juntar un puñado de amigos, colgarse la mochila al hombro y disfrutar de viajar.
Se conoce gente de toda índole cuando está en pleno viaje, y es una de las cosas que más disfruto. Poder compartir realidades diferentes, no hace falta ni siquiera entablar un diálogo para sentirse parte. Más diferente es lo que observamos, más tomamos conciencia de lo que tenemos, de lo que somos, de nuestra identidad.
Algo curioso que pasa cuando uno emprende una travesía, es el “ángel guardián” que te acompaña. No se sabe por qué, pero siempre la solución al problema es mejor de lo que pensábamos o suponíamos:
Me pasó de estar en York (Inglaterra), solo, una española me había dicho que me alojaba, después me dijo que su compañera de departamento no quería. A todo esto ya eran las 20 PM y empezaba a ser de noche, el hostal más económico salía 35 libras, con lo cual no estaba dentro de las posibilidades. Empecinado, estaba yendo a pasar la noche a una estación de servicio y en el camino me sorprendió el cartel: “Argentine steakhouse” (Casa del bife argentino). Estaba cerrado, pero dos de sus empleados comían luego de un extenuante día de trabajo, intrigado uno vino a ver que quería y se produjo la siguiente conversación:

-Hola, soy argentino.

-Bueno, pasá.

Resumen: terminamos bailando La Mona Jiménez en un latin bar, me quedé a dormir en su casa, al otro día me llevaron a recorrer la ciudad y hace un poco menos de un año estuvieron en mi hogar comiendo un asado.

En los viajes uno descubre, solo hay que animarse.